jueves, 20 de diciembre de 2012

El vicegobernador recordo los hechos de diciembre de 2001

A 11 años del 19 y 20 de diciembre de 2001

Hace 11 años nuestro país vivía una de las etapas más oscuras y tristes de su historia desde el retorno a la democracia. El modelo neoliberal, en su fase más cruda y final, excluía a millones de argentinos. Un Estado que sólo intervenía en favor de los intereses económicos de los núcleos más concentrados, era cómplice de quienes generaban la crisis y en su defensa sólo podía apelar a los argumentos que da la violencia. 

La brutal transferencia de ingresos hacia los sectores más poderosos de la economía, arrastró a la miseria a nuestro pueblo que no encontró otra salida que salir a la calle a reclamar. La gestión de De La Rúa fue pésima, la ineptitud y las políticas antipopulares la caracterizaron. Pero el daño viene de atrás. Lo causó durante años un modelo político económico y social que se impuso a sangre y fuego con la dictadura genocida de 1976, y que continuaron, con matices, todos los gobiernos hasta 2001.

Achicamiento del Estado, empobrecimiento de la política, remate del aparato productivo nacional, apertura indiscriminada de las importaciones, flexibilización laboral, difusión del individualismo y la no participación como cultura dominante, impunidad y violencia, fueron las claves del modelo, que los imperialismos aplicaron casi como un experimento en Argentina y los países hermanos de América Latina.

Desde 1976 al 2001, con grados y diferencias, pero siempre siguiendo la misma línea, el Estado de Bienestar construido por el Peronismo a mediados del siglo XX fue desmantelado. Fue una decisión política de todos los gobiernos. La desigualdad y la precariedad laboral fueron borrando lentamente la Argentina del pleno empleo y la justicia social de Perón y Evita.

Así llegamos a aquel 2001, asistíamos a un final de ciclo. Como bien lo graficó Néstor Kirchner, estábamos en el purgatorio, a las puertas del infierno.

El estallido social, gestado en el silencio de los humildes, en los piquetes de la dignidad, en las asambleas barriales, tuvo su punto final en la declaración del Estado de sitio en cadena nacional del ex presidente Fernando De La Rúa. Todo el pueblo salió a decir basta y nunca más. Del otro lado, solo hubo indiferencia y crueldad. Ante el reclamo popular el Estado reprimió brutalmente, causando la muerte de casi 40 personas, en su mayoría jóvenes, muchos ni siquiera participaban de las manifestaciones.

En nuestra provincia, al flagelo de los bonos federales, la falta de pago y el autoritarismo del gobierno de Montiel, sostenido por la UCR y el Socialismo, se le sumaron los lamentables asesinatos de Romina Iturain, Eloisa Paniagua y José Daniel Rodríguez.

Sobra decir lo mucho que cambió la Argentina y nuestra querida provincia en estos 11 años. De la mano del Peronismo, y de una vuelta a nuestros valores históricos, pudimos salir de aquella situación y vivir en un país con paz, crecimiento económico y equidad social.

Sólo basta recordar aquellos tiempos y, sin perder de vista lo que falta, tener en cuenta todo lo que se ha hecho. Sin embargo, quedará siempre el dolor de aquellas jóvenes e injustas muertes, y el vacío irremediable en el corazón de quienes los aman.

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